Tarjetas de fidelidad: mejor digital o tarjetas de fidelidad tradicionales

Bueno, si te dejara pensar en lo que acabamos de decir sobre el tema de la lealtad del cliente, en este punto debemos entender bien la respuesta a esta pregunta:
¿Recomendamos no mover la herramienta de reconocimiento de lo físico a lo digital?
¡Bueno, sí!
¡Respuesta correcta!

Lo desaconsejamos fuertemente y ahora expliquemos también por qué, según nuestro modelo de pensamiento, porque si leemos con atención el Loyalty Big Picture Report, publicado por LoyaltyOne, que repetimos, se basó en entrevistas con 5.700 sujetos, que 1.200 grandes empresas y 4.500 usuarios de programas de lealtad (los clientes finales de las 1.200 empresas entrevistadas), extraemos un dato sumamente importante ...

… Es decir, que el 70% de los operadores entrevistados afirma cómo sus usuarios / clientes interactúan con sus sitios web pero, en cualquier caso, tienen como herramienta de reconocimiento la vieja y querida tarjeta de fidelidad física, la de plástico para entendernos.

Por otro lado, estos datos son confirmados por los usuarios y ¿por qué?

Porque el 31% de los encuestados dice que interactúa con programas de lealtad solo digitales.

Entonces, dado que nos enfrentamos a una brecha tan importante, donde todavía trabajan 7 de cada 10 usuarios y por otro lado 7 de cada 10 operadores, operan, con el viejo querido tarjeta de fidelidad física, ¿de qué sirve querer revolucionar un sistema a toda costa?

Pero aun asumiendo y no concedido que pasemos a todos los operadores que reconocen a sus clientes con medios íntegramente digitales, sus clientes leales, sus "asociados", nunca queremos pensar que el reconocimiento como decíamos antes, el único mecanismo de reconocimiento puede hacer que sí que realmente podemos penetrar la brecha en el corazón de nuestros clientes?

¡No es tan! ¡Este absolutamente no es el caso!

Todos serían dinero mal invertido, todos serían recursos desviados de lo que representa el punto principal en el que deben invertirse, es decir, la construcción de programas de fidelización reales que hagan interacciones, que capturen interacciones con cada individuo, poniendo cada un solo cliente realmente en el centro.

Tenemos que construir (y en lo que a nosotros respecta, como empresa, de hecho hemos construido…) un podio donde, en primer lugar, solo esté nuestro cliente, cada uno de nuestros clientes.

Y no debe haber un segundo y tercer lugar.

Cada cliente juega un papel en sí mismo, cada cliente merece su primer lugar en nuestra atención.

Por tanto, de nada sirve pensar en malgastar recursos tirándolos por la ventana, pensando que la digitalización de las herramientas de reconocimiento por sí sola podría ser para nosotros la respuesta a la fidelización de nuestros clientes a lo largo del tiempo.

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